El mundo es de los freaks

La historia de la humanidad está llena de paradojas. Una de las que más llaman mi atención es que si bien la mayoría de las sociedades han mostrado rechazo, aversión o respetuoso temor, en el mejor de los casos, a los individuos que se distinguen notablemente del resto, es gracias a ellos que hemos logrado evolucionar en diversos ámbitos.

Desde el descubrimiento de cómo producir fuego hasta la invención de internet, la mayoría de nuestras grandes aportaciones, sin las cuales no tendríamos la vida que hoy conocemos, son obra de esos personajes calificados frecuentemente como wickedfreaks o simplemente raros y diferentes.

Obviamente, conforme pasa el tiempo y los conocimientos y logros son probados, la percepción social de dichos individuos cambia. De ser incomprendidos y difícilmente tolerados, se transforman en ejemplos a seguir y los calificativos que entonces se emplean son “valiente”, “innovador” o como diríamos ahora, “emprendedor”.

El desarrollo de las tecnologías de la comunicación y la información, entre las cuales destaca internet, constituyó un terreno particularmente atractivo y fértil para todos esos que piensan “fuera de la olla”. El hecho de convertir una red interna de comunicación universitaria en un sistema para conectar a todo el mundo fue ya un gran paso. Habría quienes pensaran que todo se quedaría en ese punto y que era suficiente. Pero los “freaks” no se conformaron con ello.

Era evidente, para quien tuviera la capacidad de observar, además de sólo ver, que la conectividad mundial abría un mundo de posibilidades. La información, el conocimiento, la construcción de relaciones sociales; estos tres pilares de las organización humana podrían edificarse con mayor eficiencia y rapidez a través de internet. El siguiente paso lo dieron los visionarios del ámbito de los negocios.

Surgieron así las tiendas en línea, como el gigante Amazon, o Cyberpuerta, pionero del e-commerce en Latinoamérica. Empresas como estas no sólo demostraron que la compra-venta por internet es un proceso completamente seguro y funcional; también probaron que muchas de nuestras actividades cotidianas podrían trasladarse a la red, con las transformaciones y ventajas que esto implicaba.

Tomar cursos, platicar con amigos, compartir recuerdos y experiencias o mostrar los resultados del propio trabajo creativo son algunas de las actividades que se han desarrollado con total naturalidad en el mundo digital. Más aún, estas nuevas tecnologías generaron el ambiente propicio para que surgiera una nueva generación de artistas, investigadores, fabricantes y proveedores que no sólo aprovecharon internet y las tecnologías digitales, sino que las adoptaron como las únicas herramientas que les permitirían hacer el tipo de obras y productos que deseaban crear.

Sobrevivir en el mundo digital requirió, como cualquier fase evolutiva, el desarrollo de la capacidad de adaptación. Y, una vez más, han sido los diferentes y capaces de separarse del rebaño quienes se han mostrado como los más aptos. Consideremos el ejemplo de la industria musical.

Hoy en día es de lo más común que los álbumes se vendan en versión digital y que las bandas obsequien algunas descargas gratuitas, como parte de la campaña de promoción del lanzamiento. Incluso las grandes disqueras lo han aceptado.

Pero hace nueve años, fue toda una conmoción cuando una legendaria banda de Oxford lanzó su séptimo álbum de estudio exclusivamente por internet.

El In Rainbows de Radiohead apareció el 10 de octubre de 2007 en el sitio web del grupo, disponible para descarga digital, a cambio de lo que el usuario considerase justo pagar (si bien había un “precio sugerido”, que muchos aceptamos con beneplácito).

El conjunto liderado por Thom Yorke no sólo rompía con su disquera, sino con una forma de hacer negocios en el ámbito musical, que parecía perfectamente consolidada.

Y por cierto que en 2016 volvieron a sorprendernos, mostrando que a veces la mejor forma de atraer la atención es “desaparecer por completo” del mundo virtual; sobre todo si tiempo después se reaparece con un canto de ave fénix.

Pese a todo, el recelo hacia lo diferente parece un sentimiento muy arraigado en nuestra naturaleza. Por eso es que hoy, cuando se fortalecen los movimientos sociales y políticos que abanderan extrañas concepciones de la identidad, vale la pena recordar quiénes son los que realmente han conseguido mover el mundo.

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