Mi largo camino en el tema de la depilación

Habemos personas que nos gusta vernos las piernas suaves y libres de vellos, independientemente de lo que la sociedad, la familia o la pareja digan o piensen al respecto.

La cuestión es que, al depilarme me siento como más “ligera”, es algo así como cuando me hago una mascarilla para limpiar mi cutis o cortarme el cabello a mi entero antojo.

La decisión de la depilación es mía y como tal, busco la forma de que me sea leve.

La primera vez opté por rasurarme y solo fue eso… una sola vez. En lo personal es un método que no me funcionó, ya que me irritó, me lastimé (me corté) y a las pocas horas de haber hecho el trabajo, sentía como el nuevo vello iba saliendo de mi piel.

Y bueno, al día siguiente era toda una picazón por todas mis piernas y axilas, porque claramente podía sentir el crecimiento del vello.

Esto es debido a que solo se cortó, sin mayor efecto que ese. Es justo lo que les sucede a los hombres cuando se rasuran y tienen que hacerlo todos los días.

Así que después de esta experiencia cambié el método e intenté usar los cosméticos depilatorios.

Estos métodos usan como mecanismo de acción el desorganizar las proteínas queratínicas, que forman la fibra del pelo sin producir daños en la queratina de la piel.

Investigando un poco más, este método, aun cuando actúa sobre el tallo capilar externo, ante un uso constante pueden retrasar el crecimiento del pelo e incidir sobre la fase anágena, consiguiendo actuar solo sobre el filamento de queratina y mantener la raíz del pelo intacta.

Como no se toca la raíz, es necesario repetir con cierta frecuencia, ya que el pelo vuelve a crecer y por ello es importante que el producto no cause irritaciones cutáneas ni efectos secundarios para un uso constante.

Este método lo usé solo mientras me duró el producto, ya que tampoco me resultó atractiva la forma de retirar el vello.

Después de seguir intentando otros métodos, llegué a usar la cera caliente. Este método me resultó más efectivo, ya que su efecto dura mucho más tiempo, siendo más espaciado su usó.

La cera caliente es una resina derretida que aprisiona el vello, ya sea corto, fino, largo o abundante y lo arranca de raíz.

Como sabrás, se aplica en la piel con la ayuda de una espátula de madera o con un roll-on que vierte una dosis de cera y una vez seca, se arranca con un tirón seco.

Sí, es un método un tanto masoquista, mas la sensación del tirón pasa muy rápido, además que tengo el umbral de dolor un poco alto.

La cera caliente es un método eficaz, porque el calor abre los poros de la piel y el vello sale con más facilidad.

Sin embargo y después de mucho tiempo de usarla, me he llegado a cansar de este proceso de estarme depilando.

En mi caso, el vello si bien ha disminuido, no se ha eliminado, por lo que he buscado la alternativa de una depilación definitiva para salir de este ciclo.

La idea de una depilación definitiva me atrae, ya que con las técnicas actuales y de acuerdo a mi tipo y color de vello, junto con el color de mi piel, es muy posible que sea un candidata ideal para su uso.

Efectivamente, cada método que he usado ha tenido sus pros y sus contras. Además cada una de nosotras también tendrá su propia experiencia de acuerdo a su tipo de piel, densidad de vello y umbral del dolor.

La cuestión es que si tu gusto y deseo es mantener una piel libre de vello, habrá que buscar el mejor método que te acople para no lastimar la propia piel y ponerse en manos de expertos, como la Dra. Isela Méndez.

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